26 de marzo de 2010

A 34 años del golpe genocida

30.000 detenidos-desaparecidos: ¡presentes!

Reivindicamos sus ideales y continuamos su lucha.

Nos debemos todos nosotros, como pueblo, la obligación histórica y la honestidad política de aceptar que cuando una matanza de personas se lleva a cabo con el objetivo de robar, oprimir, dominar, someter y aniquilar sistemáticamente a ese mismo pueblo, se trata de un genocidio. Sí, aquellos que “a lo largo de la historia, han sido las herramientas imprescindibles en la construcción del sistema capitalista mundial.” Genocidios a los cuales no podemos caer en la necedad de llamar con otro nombre, porque decirlo y naturalizarlo es reconocer en nuestras palabras todas sus consecuencias: las heridas impunemente abiertas, la sangre sistemáticamente derramada y, por sobre todo, las culpas.

Desde la Conquista de Nuestra América Latina, anunciando el alba del capitalismo en las coronas europeas, con el saqueo brutal de nuestro continente, con las matanzas, la explotación, el robo sistemático de nuestras riquezas, la opresión y sometimiento de la cultura de sus habitantes naturales; construyeron, levantaron y reforzaron ese sistema injusto per se, a escala mundial. Primero Europa Occidental y más tarde Estados Unidos, forjaron con las manos, la sangre y la sagrada tierra de nuestros aborígenes, sus incalculables riquezas. Esa masacre salvaje; primariamente con los métodos sanguinarios de la Conquista y la colonización; después, mediante los métodos más sofisticados y disimulados de la explotación capitalista, pero con el mismo fin de someternos, de callarnos, de aniquilarnos.

Nuestro pueblo –argentino, pero sobre todo latinoamericano- no escapó naturalmente a esta forma sangrienta de imposición, y el poder de esa gran maquinaria opresiva nos ha genocidiado de manera constante para defender y expandir ese orden imperante. Sin embargo, la lucha que movilizó a nuestros compañeros de distintas corrientes revolucionarias contestatarias y enemigas –como nosotros- de ese sistema social, político y económico, los encontró en su máxima expresión y organización durante la década de los 60 y 70. Y lógicamente, ese espíritu revolucionario dio miedo. Profundo miedo al despertar de las masas, de un pueblo que salía a reclamar y recuperar lo propio. En este orden, sólo quien se apropia de lo ajeno y convierte algo de lo colectivo a lo individual, necesita defenderse con esas formas asesinas, con matanza, con genocidio, con campos de concentración. Materializando con el golpe de estado protagonizado por las Fuerzas Armadas, el más cobarde Plan Sistemático de Exterminio. El eje inamovible de la defensa de esos intereses, era destruir grupos humanos, planificando una represión masiva pero claramente discriminada, dirigida a aniquilar a los activistas y militantes obreros y estudiantes que -en forma organizada- cuestionaban al sistema. Entonces, seguimos hablando de genocidio: la misma palabra, en nombre de los mismos intereses.

Pero la gran diferencia es que ellos sí fueron necios, por falta de honestidad, pues al espíritu insurrecto de nuestros compañeros y compañeras no lo pudieron eliminar: sigue vivo en las luchas de hoy. Compañeros desaparecidos, que aun viven en la memoria popular, por la perseverante rebelión y resistencia de Nuestra América Latina. Y seguiremos aquí en pie de guerra, impidiendo su olvido. Continuaremos buscando justicia social y no nos reconciliaremos jamás.

Porque en nuestro país, miembros de las clases dominantes han sometido y siguen sometiendo al pueblo a través de la herramienta parlamentaria, de la criminalización de la protesta social, de la represión y el procesamiento de los luchadores populares, de la injusticia social, de la desaparición de Julio y Luciano, de los asesinados por el gatillo fácil, de la eterna impunidad. Porque el aparato represivo mantiene su estructura, perpetúa su accionar y es funcional al sistema, creemos que el genocidio, aunque vestido de otro modo, continúa.

Estamos convencidos de que es necesaria la movilización popular, a partir de la unificación de la lucha de todos los sectores oprimidos y excluidos de la sociedad, retomando así los sueños por los que nuestros compañeros lucharon. Pero retomándolos no de un modo meramente nostálgico, sino conscientes de que esos sueños no son pura retórica de una “juventud utopista” o de “rebeldes sin causa”, como se los tilda para deslegitimar el accionar que llevaron a cabo. ¡Todo lo contrario! Eran personas con claros proyectos políticos de fondo, que pelearon por construir una sociedad socialista.

Los jóvenes del Colectivo Popular Para No Olvidar seguimos por este camino, siendo creativos y solidarios con las luchas del pueblo de América Latina.

Es por esto que debemos organizarnos, compañeros. ¡Todo es parte de una única lucha! Por la Memoria, la Verdad y la Justicia de esos compañeros que, porque luchaban los desaparecieron, pero aparecen en la voz y el cuerpo de los que hoy seguimos luchando.

Exigimos:

  • Cárcel común a todos los genocidas!
  • Restitución de la identidad de los jóvenes apropiados!
  • Aparición con vida de Julio López y Luciano Arruga!
  • Castigo a los responsables políticos y materiales de los asesinatos de Fuentealba y Duarte!
  • No a la criminalización de las luchas populares!
  • Basta de gatillo fácil!
  • Libertad de todos los presos y presas por luchar!
  • Basta de represión!
  • Fuera yanquis de América Latina!

30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS PRESENTES!!!

Convocamos a que se acerquen y se integren al Colectivo Popular Para No olvidar para que seamos cada día más lo que nos organizamos y movilizamos unidos en esta lucha!!

Contactos:

Mail: cpnoolvidar@gmail.com

Teléfono: 011- 1554954235

25 de marzo de 2010

La memoria y los DDHH en la calle

(Fuente: Diario Nep)

Se realizó la marcha y acto en el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, organizada por la Comisión por los derechos Humanos de Trenque Lauquen.


La memoria recorrió ayer las avenidas trenquelauquenses. Con fuerza, levantó nuevamente los rostros de los desaparecidos, la bandera de los 30.000 y la de los signos de pregunta de Julio López.

Un centenar de vecinos partió desde Plaza San Martín, minutos después de las 17 en la tradicional columna que confluye en la Plaza de la Memoria. El clásico grito de presente respondió una y otra vez a los desaparecidos. Así, los nombres de los 13 de Trenque Lauquen más los de Tres Lomas y Juan José Paso retumbaron en el centro de la ciudad, se metieron a las casas, caminaron por el cordón de la vereda, se posaron en los árboles. Y sobre todo marcharon. Junto a los vecinos de pies porfiados que con alegría cantaban “como a los nazis les va a pasar” y la de “los compañeros”, entre otras....



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